Historia de John Dee - Hermétismo

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Dee era un cristiano profundamente piadoso, pero su cristiandad estaba muy influida por las doctrinas hermética y platónico-pitagórica que eran influyentes en el Renacimiento. Creía que los números eran la base de todas las cosas y la puerta al conocimiento, que la obra de Dios era un acto de “numeración”. Del Hermetismo extrajo su creencia de que el ser humano tenía el potencial para alcanzar el poder divino, y pensaba que este poder divino podía ser ejercitado a través de las matemáticas. Su magia cabalística angelical (que era fuertemente numerológica) y sus trabajos en matemáticas prácticas (por ejemplo en navegación) eran simplemente los extremos exaltado y mundano del mismo espectro, y no las actividades contrapuestas que muchos podrían considerar hoy en día. Su objetivo final era ayudar a sacar adelante una religión mundial unificada, curando la brecha entre las iglesias Romana Católica y Protestante y recobrando la teología pura de la antigüedad.

Cerca de diez años antes de la muerte de Dee, el anticuario Robert Cotton compró un terreno cerca de la casa de Dee y comenzó a realizar incursiones en busca de papeles y artefactos. Descubrió algunos manuscritos, principalmente registros de comunicaciones con ángeles. El hijo de Cotton entregó estos manuscritos al estudioso Méric Casaubon, quién los publicó en 1659, junto con una larga introducción crítica hacia sus autores, con el título de “A True & Faithful Relation of What passed for many Yeers between Dr. John Dee (A Mathematician of Great Fame in Q. Eliz. and King James their Reignes) and some spirits”.

 Al ser la primera revelación pública de las conferencias espirituales de Dee, el libro resultó muy popular y se vendió rápidamente. Casaubon, quién creía en la existencia de los espíritus, argumentó en su introducción que Dee estaba actuando sin saberlo como herramienta de espíritus malignos creyendo que se trataba de ángeles. Este libro fue en gran medida responsable de la imagen de Dee que prevaleció durante los siguientes dos siglos y medio: la de un fanático engañado.